La gran pauta radial de la década del noventa, estaba en manos de Caracol y RCN. Entre las dos cadenas, se quedaban con cerca del 80% de los presupuestos millonarios que repartían compañías nacionales, buena parte de ellas, establecidas en Medellín.
Alberto Vásquez, fundador de agencias de publicidad, creador de Veracruz Estéreo y luego de El Mundo Diners, era bien conocido no solo en agencias que manejaban cuentas, sino también por los ejecutivos de alto nivel de empresas poderosas que tomaban decisiones de pauta.
Pocos meses de estar al aire, un ejecutivo de la llamada por entonces Nacional de Chocolates, llamó al gerente de El Mundo Diners, Alberto Vásquez. Entre ambos, ya existía, no una amistad consolidada, pero sí un trato comercial amable y beneficioso desde el pasado.
Entendamos algo antes de continuar el relato. Nacional de Chocolates le entregaba, por ejemplo, 10 mil millones de pesos anuales a Caracol, quienes distribuían cuñas entre cientos de emisoras a lo largo y ancho de Colombia. Así pues, podían ofrecer un descuento enorme en cada impacto. El volumen era lo fundamental. No solo en el dinero invertido, sino también en la cantidad de cuñas que emitían las cadenas. El resto de emisoras nos debíamos pues conformar con los restos que dejaban los conglomerados mediáticos.
Un buen día, llaman a Vásquez, y le confirman el interés de la Nacional de Chocolates por pautar en Diners:
-Ya te mando las tarifas…
-No me mandés tarifas. Nosotros tenemos ya definidos los precios que pagamos…
-Negro, nosotros tan chiquitos, no funcionamos así. Es como ir al Éxito, coger una de tus ricas chocolatinas que vale 10 pesos, y decido que sólo voy a pagar 4 pesos. El medio es mío, yo pongo los precios. Jamás se me ha ocurrido valorar tu producto.
-Entonces El Mundo Diners nunca tendrá pauta de la Nacional de Chocolates…
Y así fue. La emisora estuvo al aire durante 7 años. Nunca pasó por allí nada que tuviera relación con ellos ni otros incapaces de entender lo que proponíamos. Vásquez diseñó una emisora destinada a pequeños logros, sin breaks comerciales eternos, pero que sintetizaban una filosofía, un espíritu construido desde diversas orillas. Quería en su emisora sólo un selecto grupo de anunciantes. Ese plato exquisito no estaba dirigido a todo el mundo.
Y en esas relaciones comerciales, llegaron los políticos. Conocíamos bien las dificultades a la hora de cobrarles una pauta emitida. Y desde su soberbia, no concebían ni la desconfianza hacia sus métodos, y menos que les exigieran el pre-pago. También teníamos serias reservas éticas frente a personajes que se acercaron a pautar.
En los 90 aspiraba a la Asamblea de Antioquia Eulalia Yagarí, indígena Karmata Rúa, única política a quien abrimos las puertas. Llegó con una bolsa de llena de billetes de baja denominación, recogidos en colectas y aportados por simpatizantes. Nunca pidió rebaja. Pagó por adelantado 100 cuñas, le emitimos 500. Durante tres períodos permaneció en la Asamblea. Difícil saber si en algo contribuimos. Siempre fue fiel a El Mundo Diners. Nosotros, incondicionales con ella.
Eulalia entendió. La Nacional de Chocolates, no.
Javier Rodriguez J.
Director
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